En vitivinicultura se manejan distintos tipos de sistemas conductores de crecimiento de la vid, debido a que esta planta es trepadora y necesita un sistema de apoyo o conducción. El método que se escoja para un viñedo varía según el clima, la calidad y cantidad de uvas que se quiera obtener, sus sistemas de riego y la forma de cosechar, entre otras variables. Existen dos tipos más clásicos de plantación, las cuales explicaremos en este artículo.

 

 

Los sistemas de conducción de la vitivinicultura

Los sistemas de conducción de crecimiento pueden ser libres o con apoyo. Entre ellos encontramos dos sistemas más clásicos: el primero es en cabeza y el segundo es la contraespaldera.

 

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Cabeza

Este sistema también se conoce como vaso o gobelet. Se inició con el cultivo de la vid y actualmente es el más usado en el mundo. Se trata de sistemas libres, que no cuentan con una estructura permanente de conducción.

 

Este modo de plantación si bien es más económico, ya que no requiere de materiales como postes ni alambres para su crecimiento, se debe tener presente que sus cosechas no pueden ser mecanizadas, sino que deber ser hechas manualmente. 

 

¿Cómo debe crearse el sistema cabeza?

Para realizar este tipo de plantación, primero se debe elegir si se plantarán cabezas de tres o cuatro brazos. Para ello se debe tener en cuenta que esto se relaciona con la calidad de la uva, ya que, con una menor carga de uva, aumenta la calidad de los racimos.

 

La planta crecerá en forma de arbusto y se va a soportar por sí mismas,  formando un número variable de brazos como un tipo de candelabro, y llevando cada brazo uno o dos pitones con dos yemas. 

 

¿Cuál es la gracia de esta formación? Al estar en cabeza, los racimos quedan mucho menos expuestos al sol y toda la fruta se protege, lo cual permite una madurez mucho más lenta y permite preservar la acidez natural del campo donde se encuentra.

 

Además, reduce el marco de la plantación entre líneas, debido a que normalmente no se aplican gran maquinaria para trabajar estas plantaciones.

 

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Contraespaldera

Este sistema consta de hileras paralelas de plantas, colocadas con una separación de aproximadamente 1 metro y medio entre las plantas, las cuales son conducidas por diferentes tendidos de alambres de entre 2 y 4 hilos, sostenidos por postes. Esta cantidad de alambres determinará si la espaldera es alta o baja. La contraespaldera es el sistema ideal para climas frescos, ya que, al estar más cerca del suelo, éste le irradia calor.

 

¿Cómo debe crearse el sistema contraespaldera?

Para aplicar este sistema, primero deben colocarse las plantas y al año siguiente se dispone el alambrado. Las distancias que deben darse entre plantas y entre hileras dependerá del sistema de poda adoptado.

 

En cada extremo de las contraespalderas se colocan los cabeceros. Estos deben tener 2,5 metros de largo, y estar enterrados a 1,2 metros con una inclinación de 45 a 60 grados. Los sostenedores interiores de la espaldera son los rodrigones o postes, que deben tener 2,5 metros de largo, y estar enterrados verticalmente a unos 0,8 metros.

 

El primero de los rodrigones se debe colocar a 3,6 metros del cabecero, quedando en ese espacio 3 plantas. El resto debe poseer una separación de 7,2 metros con un contenido de 6 plantas.

 

Este sistema de plantación tiene como ventaja la facilidad para cosechar y que los costos de la cosecha pueden ser más bajo, ya que gracias a que los sarmientos quedan ordenados al soporte, permite que ésta pueda ser realizada mecánicamente. También la cosecha manual es más fácil, debido a que los racimos quedan todos a la altura de la cintura.

 

Por otro lado, permite una gran intercepción de luz, ya que llega por un lado el sol de la mañana y por el otro lado el sol de la tarde. Así como un mayor aprovechamiento del suelo por el mayor número de plantas por unidad de superficie.